Por Jacqueline Morales Acuña y Herman Manríquez Blake.
Fotos: Sebastián Villablanca

Una de las imágenes imborrables que dejó esta temporada de la Liga Nacional de Básquetbol para los hinchas del campeón, fue la de Tracy Robinson encendiendo un habano en medio de la cancha del Coliseo de Valdivia, tras ganar el séptimo partido de la final de la Conferencia Sur, contra ABA Ancud. Más allá de las críticas que aparecieron después (nunca faltan) muchos identificaron en ese gesto, una vieja tradición de la NBA, de saludar la victoria encendiendo un cigarro.

Para quienes tienen más de 30 años, fue inevitable recordar a Michael Jordan con un puro, celebrando la obtención de su tercer anillo consecutivo de la NBA, en 1993… y claro, seguramente uno de los niños que en Chicago celebraban a ese equipo dorado y al más grande basquetbolista de todos los tiempos, era Tracy Robinson que, con 7 años de edad, comenzaba a botear el balón, soñando con repetir las hazañas de su héroe.

En entrevista exclusiva para LivePRO, Tracy nos cuenta sobre sus comienzos en el deporte. “Cuando empecé a jugar en Chicago, desde pequeño me enamoré del basket y me dediqué por completo. No solo quería ser de los mejores jugadores, sino que estar en los mejores equipos, y así siguió año tras año. El Básquetbol fue mi primer amor y no me di la oportunidad de otro.”

¿Cómo se dio la oportunidad de jugar en Chile y de ser parte del Club Deportivo Valdivia?

“Llevo tres años viniendo a Chile, los dos primeros estuve en Universidad de Concepción, y como sabes perdí mi primer campeonato en la UdeC contra el CDV el 2016, y el año pasado perdimos la semifinal en Concepción frente a Los Leones. Empecé esta temporada en Irak, pero las cosas no sucedieron como estaban planeadas y estaba en mi casa en diciembre con mi novia, quien estaba embarazada, y pasé con ella todo ese mes, hasta fin de año. Los primeros días del 2019 me contactaron del CDV y me dijeron ‘tenemos un buen equipo para ti, es un reemplazo. Necesitan a una persona nueva’, miré la programación para ver si coincidía con la fecha de nacimiento de nuestro hijo, y me dije ‘esto tiene sentido, puedo ir a jugar y volver a tiempo’, así que no lo pensé mucho. De haber esperado a mi agente, podría haberme encontrado una vacante en Brasil o Argentina, pero aún estaría jugando, así que por eso volví.”

Tracy reconoce que siempre el idioma es una barrera difícil de atravesar cuando juegas en Sudamérica, pero que cada vez hay más jugadores nacionales que manejan el inglés, además apela a que el básquetbol es un idioma universal. “Cuando sabes jugar, puedes comunicarte con cualquiera dentro de una cancha”, asegura.

La Liga Nacional

Robinson no alcanzó a jugar profesionalmente en EE.UU., pero sí lo hizo en el básquetbol universitario, defendiendo los colores de la Universidad de Loyola, en Chicago entre los años 2004 y 2008. Pero ha tenido oportunidad de jugar con jugadores profesionales de la NBA en ligas de verano en Estados Unidos. Desde ahí, compara la realidad del básquetbol chileno con la de otras ligas en el mundo. “Las diferencias más evidentes son el tamaño de los jugadores, y la velocidad. Creo que el basketball en Chile está en proceso de desarrollarse. Es como sucede en el fútbol, donde en EE.UU. estamos desarrollando un deporte que no es propio, como lo es para ustedes en Sudamérica o en Europa. Como en EE.UU. llevamos jugando básquetbol por mucho tiempo, se desarrollan más fácilmente algunas habilidades”, afirma Tracy. Por lo mismo, dice que no es justo hacer ese tipo de comparaciones.  “Chile es un país mucho más pequeño que EE.UU., por lo mismo hay menos jugadores y esas cosas afectan, Pero creo que los basquetbolistas chilenos han progresado y están desarrollando algo muy bueno, que se supera generación tras generación”.

¿Qué piensas que le falta a la LNB? Se ha hablado mucho sobre la calidad del arbitraje, por ejemplo.

“Pienso que los árbitros necesitan ordenarse. Ellos deben hacer su trabajo; nosotros entramos a la cancha y hacemos nuestro trabajo, los entrenadores hacen su trabajo y los fans hacen su parte. Creo que con los árbitros es diferente, es su trabajo y deben ser profesionales en su criterio. Por ejemplo, no puede haber jugadores quejándose de las faltas que cometen durante el juego. Si cobras una falta y el jugador te quiere decir algo tienes que llamarle la atención; advertirle que a la próxima será una falta técnica y punto. Recuerdo que en la serie con Ancud, a (Sebastián) “Chapa” Suárez – que es uno de los jugadores más famosos en Chile- lo dejaron hablarle a los árbitros durante toda la serie, todos los partidos, de lo que fuera… quejándose de una cosa o de otra. Pienso que eso no crea un ambiente profesional, hay que mejorar eso. Cada uno debe saber su lugar, mi trabajo es jugar, su trabajo es arbitrar y de ahí partimos.”

Sobre sus colegas nacionales

Durante su paso por la UdeC y esta temporada en el CDV, Tracy se ha empapado de la realidad del básquetbol chileno y no escatima elogios para quienes él considera los más destacados de la Liga Nacional y el futuro del básquet chileno. “Destaco a Diego Silva de la Universidad de Concepción, mi antiguo equipo, que ha evolucionado un montón los últimos tres años, al igual que Carlos (Lauler). (Sebastián) “Chapa” Suarez es un buen jugador, al igual que Franco Morales de Las Ánimas. De mis compañeros del CDV, “Papita” (Gerardo Isla) es buenísimo, al igual que Claudio Cabrera y “Calulo” (Claudio Naranjo) y de los más jóvenes, me gustan Vicente Guaico y Pablo Campos, él es un buen jugador y tiene que seguir trabajando… si lo hace, se convertirá en un grande”, sentencia.

También tuvo palabras para Erik Carrasco (UdeC), Eduardo Marechal y Evandro Arteaga (Los Leones). “Son rudos, puede que no sean los más altos, pero tienen fuerza y fortaleza. Yo respeto a Arteaga, es duro como un clavo y nunca se detiene… un tiro tras otro tiro. Él y Marechal no te la hacen fácil. (Erik) Carrasco hizo el lanzamiento de su vida frente a nosotros en Concepción el 2016. Todos ellos son tipos con grandes momentos, grandes lanzamientos, y todo eso es producto del esfuerzo que hacen fuera de la cancha, del entrenamiento. De prepararse para estos grandes momentos.”

De “La Catedral”, Valdivia y su gente

¿Qué tanto afecta a un jugador, a favor o en contra, el ambiente que se genera en el Coliseo de Valdivia?

“Es fuerte. La primera vez que vine, jugando por la Universidad de Concepción, los hinchas hacían su parte. Yo era parte del equipo oponente y lo usé como algo para motivarme, trataba de mantenerme con mis audífonos y a veces hablaba con la gente, me divertía… El público estaba haciendo su trabajo y haciendo lo necesario para que Valdivia ganara frente a Concepción. Es su trabajo, no es algo personal. Ahora me tocó tenerlos alentándome, y el hecho que en algún momento me trataron mal quedó atrás, pero es parte de este deporte”.

Robinson es un agradecido del plantel del CDV, sus compañeros y la gente de Valdivia, se nota en sus palabras. A la hora de hablar de quienes fueron sus compañeros durante esta temporada, lo hace con cierta nostalgia. “Nunca olvidas los equipos con los que ganas campeonatos. Fuimos un gran equipo, una mezcla entre tipos jóvenes y mayores y eso se aprecia. Hay jugadores como Khapri (Alston) que recién están comenzando, y otros como Nico (Ferreyra) y yo que estamos llegando al final de nuestras carreras. Extrañaré a los jóvenes como (Vicente) Guaico y (Pablo) Campos…

¿Te gusta Valdivia como ciudad?

“Lo mejor de venir a Sudamérica es que me tocan dos veranos al año. ¡Llego acá cuando está comenzando el verano, y cuando termina el campeonato llego a Chicago donde está comenzando el verano! Me gusta la gente de Valdivia, ya está familiarizada conmigo y me han entregado mucho amor, y lo aprecio mucho. Chile es un lugar al que ya he venido tres veces y uno tiene que valorar el cariño. Y sí, me gusta mucho Valdivia”.

A la hora de pensar en las cosas que extrañará una vez que vuelva a su país, no duda un segundo en responder. “Los fans, definitivamente… Sólo les quiero agradecer. Son una de las mejores hinchadas de Chile, junto con Concepción y Ancud. De verdad les quiero agradecer por acompañarnos durante el campeonato, por hacer su parte, fueron el sexto jugador. Es difícil jugar en la Catedral cuando se es visita, yo lo sé… lo viví cuando jugaba en Concepción. La hinchada te da una gran ventaja aquí en Valdivia. Durante los play-off  y la final el apoyo fue impresionarte, los jugadores siempre apreciamos eso. Sigan así, sigan apoyando a su equipo, es importante. Y gracias, ¡muchas gracias, Valdivia!”

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