mayo 04, 2020 4 Minutos de Lectura

Nicolás Ferreyra, 35 años, es base del Club Deportivo Valdivia  y fue uno de los jugadores que lideró al CDV a coronarse campeones de la Liga Nacional de Básquetbol en 2019. Actualmente está en San Nicolás, su ciudad natal ubicada en la provincia de Buenos Aires, haciendo la cuarentena obligatoria de 14 días antes de ver a su familia.

LivePro se comunicó con Nico. Con un mate en la mano, el base del equipo nos contó desde su punto de vista el día antes y después de levantar la copa. Aquí, la historia de Nico: 

 

El último entrenamiento: 

Todos estábamos tratando de mantener la calma y estar tranquilos. Teníamos un poco de ansiedad, pero fuimos un equipo que manejó bastante bien las emociones. No meterse en el partido que juega la gente, que en Valdivia es diferente a cualquier otro lugar. El hincha lo disfruta de una manera muy especial. Se nota en la calle y en los banderazos.

En comparación a los fanáticos, el jugador se tiene que aislar hasta llegar a la final que es el momento donde concretas lo que tanto estabas buscando. Uno se está privando de explotar, de no querer pensar de más allá del otro día, de no pensar en los festejos y de lo que vas a hacer. En otras palabras, estás culminando la temporada. Se te vienen un montón de cosas que atravesaste durante el año en esos dos pequeños días. Para eso, hay que estar concentrado. Eso lo manejamos muy bien, tanto Manu como el cuerpo técnico. Estábamos muy focalizados y muy convencidos de lo que queríamos.

 

El día de la final:

En la mañana tuvimos un entrenamiento, fue emocionante para mí, porque ese día llegó mi familia a Valdivia. Fue una carga emocional muy grande, porque hace mucho que no los veía. Estaba muy focalizado en el partido y en ellos. 

Tengo una costumbre, que es jugar toda una temporada con las mismas zapatillas. Pero no siempre llegan en el mejor estado. Antes de salir a la cancha siempre observo a mis compañeros y veo cómo están. Siempre hay algunos que van a estar más ansiosos que otros. Trato de calmarlos, porque ese nerviosismo te lleva a cometer errores. Bromeamos un poco antes de salir. Hablamos, tratamos de salir con buen ánimo. La final no deja de ser un juego más y tampoco somos máquinas. 

 

Preparación mental:

Mi situación es diferente a la del resto de mis compañeros. Si me quiero aislar, lo puedo hacer. En el sentido de dejar el celular de lado. Cuando llego a la cancha ya el celular lo tengo guardado en la mochila hasta que termino de bañarme.

Para mis compañeros era muy diferente. Porque ellos son figuras conocidas y públicas en Valdivia. Para ellos fue más difícil disimular su ansiedad. Yo trataba de distraerlos lo mejor que podía. Necesitaba que estuvieran concentrados y focalizados en lo que teníamos que hacer. 

 

Los dos últimos minutos:

Nicolás Ferreyra junto a su hijo Ciro y el jugador Martín Cardenas  -  Cortesía: Nicolas FerreyraSoy una persona bastante cerrada y no tan emotiva. Por eso, en diversos momentos del año cuando puedo liberar toda la emoción que tengo adentro, lo aprovecho. Me acuerdo que los dos últimos minutos, sabiendo que el partido ya estaba terminado fue una imagen tras otra en mi cabeza de muchas situaciones que me condujeron ahí. Fue una emoción tremenda, muy emotivo para mí. No sólo por el esfuerzo que había hecho por jugar en otro país, sino también por haber conseguido el título nacional en Chile. 

Faltando un minuto pude absorber todo lo que estaba pasando en el coliseo. Hasta ese momento no lo había logrado hacer. Estaba aislado de todo. No me había dado cuenta de la magnitud del apoyo de los hinchas. Por suerte, esa emoción me la regaló el último minuto. Por ejemplo, la imagen de los celulares prendidos moviendo de lado en lado. Incluso ahora se me pone la piel de gallina pensando en ello, porque fue algo hermoso. Es algo que nunca me voy a olvidar.

 

La celebración:

Recuerdo estar en el vestuario después del partido. Más allá de la euforia vi muchas caras de alivio, de liberación, de haber cumplido con el objetivo. Estábamos cansados. Con el correr del tiempo uno empieza a aceptar esa chapa de candidato y hay que llevarla. Tienes que hacerte cargo, porque llegan las críticas y estas en el ojo del huracán.

Después nos fuimos a la Plaza de la República. Es un momento muy lindo que me quedó grabado . La caravana de gente en la plaza. Bajarnos ahí. Estar con los hinchas. Ese fue un momento muy lindo.

Luego nos fuimos a la parte de arriba del Bunker. Recuerdo todo el tiempo estar con el equipo y no despegarme de mi mujer y de mi hijo. Hablamos de las cosas que vivimos todo el año y disfrutamos de una rica comida. Cansados, pero felices y todos juntos.

 Celebración Club Deportivo Valdivia  -  Cortesía: Nicolas Ferreyra

La mañana siguiente:

Soy de Argentina. Mi único canal era el teléfono hacia toda la gente que estaba pendiente de lo que pasaba. Manu también es de donde yo vengo, así que mi familia y amigos estaban pendiente de los dos. Cuando agarré el celular después del partido prácticamente explotaba, así que no le presté mucha atención y aproveché de disfrutar el momento.

Al otro día me levanté en la tarde, muy tranquilo. Estaba feliz por haber cumplido el objetivo con el cual mucha gente confió en mí. Pensé en los momentos que viví y la gente que conocí.