febrero 09, 2020 4 Minutos de Lectura

Eduardo Arancibia es valdiviano, nacido y criado junto al Calle-Calle. Decidió a muy temprana edad que la estética era su camino. Es un trasgresor e innovador y desde 2019 decidió profesionalizar su carrera junto a la apuesta de los dueños de “Pancho Navaja” al abrir una barbería en Valdivia con los mismos estándares que en Santiago o las principales capitales de Latinoamérica. Poco a poco, Eduardo comenzó a recibir clientes “especiales”, a nuestros deportistas profesionales del básquetbol chileno, que buscaban adentrarse en el mundo de la imagen y el cuidado personal.

El básquetbol mundial, particularmente la NBA, siempre ha estado ligado a la imagen como marketing personal. El cuidado estilo “afro” en los 70’s de Julius “Dr. J” Erving, pasando por el controvertido Dennis Rodman y su más controvertido cabello pintado en los Bulls de los 90´s; hasta el día de hoy con James Harden, apodado “La Barba”, Lebron James o tantos otros, hacen de la NBA un espacio para las tendencias e inspiración.

Quizás el básquetbol local siempre fue más conservador, pero poco a poco, se va abriendo espacio para jugar con la imagen y buscar esa personalidad especial que debe tener un deportista de elite.

LivePRO habló con Eduardo, el barbero elegido por la mayoría de los jugadores de básquetbol de Valdivia, en especial del CDV y nos contó cómo es trabajar con estos clientes tan particulares.

LP: ¿Qué importancia tiene la imagen para un deportista? ¿Cómo ha evolucionado?

EA: Es un tema de confianza en sí mismo, de fortalecer tu personalidad dentro de la cancha, y en algunos casos jugar con los distintos estilos, combinando colores del pelo con los de la camiseta, por ejemplo. En el fondo, es buscar una imagen que vaya de acuerdo con la personalidad que quieras mostrar dentro del campo de juego; más rudeza, versatilidad, rapidez…

LP: ¿Cómo fue que te fuiste transformando en el barbero preferido de los basquetbolistas valdivianos?

EA: Antes de ser parte de Pancho Navaja pude atender a Erik Carrasco y al “Chapa” Suárez y fue mi primer acercamiento al básquetbol. Cuando me integré a Pancho Navaja, hace un año… abrimos en marzo y en mayo el CDV llegó a la final de la Liga Nacional contra Los Leones. Ya tenía clientes del plantel de Las Ánimas y luego vino Nicolás Ferreyra, Gerardo Isla y rápidamente se corrió la voz y comenzó a llegar el resto. Me gustó mucho la relación que se da en el trabajo que hago el ser hincha del básquetbol y del CDV, ya que sabes a quién estás asesorando y qué es lo que transmite ese jugador en la cancha. Y esa relación se transmite con el plantel cada vez que voy al Coliseo. De hecho, a raíz de ello, llegaron muchos clientes nuevos, hinchas del CDV que vieron el trabajo que he realizado con los jugadores en las redes sociales. Se gradece la confianza que existe en los muchachos del CDV y también de Las Ánimas hacia mi trabajo.

LP: Cuando vas al Coliseo debe ser complejo para ti tener que analizar tu trabajo “en terreno”, aparte de disfrutar o sufrir por el deporte en sí…

EA: Voy como hincha a ver el partido, pero es inevitable fijarme en mi trabajo. Cómo se comporta el pelo o la barba con el sudor, el roce o la humedad. Me sirve ver cuánto dura ese corte en la cancha y saber qué productos pueden usar, porque en casos como los de deportistas, se recomiendan productos en base de aceite y no de agua, por ejemplo… También observar si el corte tiene movimiento sin perder la forma, que es el ideal. Entonces, trato de separar las dos cosas cuando estoy sentado en el Coliseo, la parte profesional y la parte de hincha.

LP: Vamos al pelambre… ¿Cuál ha sido el cambio de imagen que más trabajo te llevó?

EA: Sin duda el trabajo que hemos hecho con Gerardo Isla. Porque además de ser el Capitán del CDV y de la selección, juega en una posición donde es tierra de rudos y él particularmente tiene que luchar con jugadores extranjeros todas las semanas. Yo encontraba que tenía demasiado pegado el look del niño de liceo, jugando competencias escolares ja, ja, ja… muy niño bueno. Así que, gradualmente, fuimos trabajando el corte para que reflejara en su imagen lo que es él dentro de la cancha de basket: Un tipo duro y trabajador… El Capitán.

El otro trabajo que implicó un desafío fue el de Martín Cárdenas. Tiene un cabello complicado, que hay que manejarlo cuidadosamente para que resalte, pero sin maltratarlo. Hemos aplicado tinturas y jugado más, y él me dice que se siente cómodo con el trabajo.

LP: ¿Cuál es el más preocupado de su imagen?

EA: Hay dos casos. Nacho Alessio que le gusta mantener su corte muy controlado y cuidado; viene muy seguido y eso habla de un tipo que ya maneja su imagen y su estilo. Por el otro lado, Pancho Jara que es muy celoso de su pelo y no le gusta despeinarse ni cuando clava un triple.

Ellos tienen un estilo más conservador, pero muy bien cuidado. Por otro lado, con quien tengo más afinidad en conceptos es con Vicente Guaico, en temas de tendencias y musicales. Él es más arriesgado y siempre está dispuesto a traspasar estilos… al igual que en la cancha. Quizás nos sorprenda luego con algún color distinto. Me queda el desafío de desordenar a Tato Martínez y cambiarle su corte “liceano”, ja, ja, ja.

LP: ¿Qué cosas deben considerar los jugadores más jóvenes cuando piensen en buscar una imagen personal?

EA: En general, a todos mis clientes, les digo que esto tiene que ver con sentir confianza en sí mismos. De eso se trata. Estar cómodo consigo mismos, con su propia personalidad. Como todo, esto es un viaje en el que hay que tomar riesgos y probar, para encontrar qué estilo te hace sentir mejor, de acuerdo a lo que haces en la vida. Quizás en el básquetbol tiene que ver con tu posición y rol dentro de la cancha… el rudo, el creativo, el líder, etc.